El Barça busca un recambio para Tito Vilanova
Tres nombres se barajan en el entorno blaugrana como alternativas a Tito Vilanova si éste entendiera que su salud no le permite continuar al frente del FC Barcelona. De los tres , sólo uno tiene posibilidades reales de dirigir al Barcelona después de que el candidato que gustaba a todos, Manuel Pellegrini, haya volado al Manchester City a la veda de Ferran Soriano y Txiki Begiristain.
Tito Vilanova podría haber trasladado a Sandro Rosell sus dudas sobre su continuidad al frente de la plantilla del FC Barcelona. Así lo explica hoy El Condifencial, que añade que " la verdadera preocupación de Sandro Rosell es la de encontrar un entrenador que supla la más que posible salida de Tito Vilanova del banquillo azulgrana". No hay nada que desee más Rosell que Tito se recupere satisfactoriamente y pueda seguir ocupando el banquillo del Camp Nou. Tito es la referencia que le ancla con el pasado más glorioso del club y un paraguas ideal para cuando vengan mal dadas. Un cambio de entrenador significaría la ruptura definitiva con el guardiolismo y le dejaría indefenso ante los vaivenes del marcador y las ganas que le tiene una oposición que con el paso del tiempo gana efectivos.
Pero lo que en los despachos del FC Barcelona no se desea es la repetición de la situación que ha obligado a Jordi Roura a liderar la nave blaugrana durante una fase importante de la presente temporada. En las últimas horas han salido a la palestra tres nombres con posibilidades de tomar el relevo de Tito si sus problemas de salud no le permiten continuar: Ernesto Valverde, Luis Enrique y Óscar García Junyent.
El primero es santo de la devoción de Andoni Zubizarreta, aunque su ascendencia entre la directiva ha quedado muy cuestionada después de sus fracasos en los casos Valdés y Thiago. Valverde aporta también cierto sabor cruyffista que serviría para calmar a los críticos de Rosell, tiene experiencia, sus equipos juegan buen fútbol, ex un ex jugador del FC Barcelona y conoce y respeta los valores del club. Valverde es el candidato número uno si falla Tito Vilanova porque el técnico que gustaba a todos, Manuel Pellegrini, se ha escapado al Manchester City. El Barcelona pudo haberle convencido con poderosas razones para que esperara un año más en el Málaga, pero no lo ha hecho y ahora su contratación es imposible. Se lo han llevado Txiki Begiristain y Ferran Soriano.
Luis Enrique, que en las últimas horas ha sonado como alternativa a Carlo Ancelotti en el PSG, no es santo de la devoción de esta junta directiva. Y la prueba es que se deshizo de él, cuando dirigía al filial, poco después de tomar posesión. Su carácter despierta recelos y en su contratación se vislumbran más sombras que luces.
Y el tercer candidato, Óscar García, que acaba de rescindir su contrato con el Maccabi de Tel Aviv, al que ha hecho campeón, no tiene ninguna posibilidad de ser el entrenador del FC Barcelona mientras Sandro Rosell sea el presidente del club. Óscar, cruyffista confeso, es un hombre de Joan Laporta, con quien mantuvo y mantiene excelentes relaciones. Regalarle el cargo a Óscar sería tanto como meterse un espía en casa. Al menos así lo entiende un sector de la junta directiva. Se trata de un técnico muy marcado con el pasado reciente de la historia del club y que deberá esperar a que vuelvan los suyos para cumplir su sueño de dirigir al Barça.
Así las cosas, sólo Ernesto Valverde está en condiciones de tomar el relevo de Tito Vilanova en caso de emergencia. El problema es que el Valencia está esperando una respuesta para ofrecerle la renovación y el técnico vasco no puede dar largas al club ché de forma indefinida.
Valdés está dispuesto a declarar la guerra al Barça
Se supone que entre porteros deberían entenderse bien. Pero no es el caso. Víctor Valdés, al que le cuesta sintonizar con el prójimo en el ámbito de las relaciones humanas, tampoco tiene feeling con Andoni Zubizarreta. Eso explica que anunciara su intención de abandonar el club poco después de que el director deportivo asegurara públicamente que "la renovación de Valdés está bien encaminada". No sólo no estaba bien encaminada sino que ni siquiera se había iniciado. A Valdés le faltó tiempo para dejar en ridículo al secretario técnico y explicar a los socios su deseo de marchar del Camp Nou.
El asunto es grave porque Valdés quiere que le perdonen el año de contrato para irse con la carta de libertad y el dinero que genere su traspaso en su bolsillo. Considera que ha hecho mucho por el Barça y que se lo merece. La directiva, por su parte, molesta con su comportamiento, no está dispuesta a permitir que se vaya gratis. Y ahora el papelón lo tendrá Andoni Zubizarreta, que tiene que contratar a un sustituto de Valdés sin tener la seguridad de que éste se irá del club y, por tanto, sin saber si puede disponer de su ficha para destinarla al nuevo fichaje. El presupuesto de fichajes también depende del tema.
La situación va a ser incómoda para todos. Valdés corre el riesgo de quedarse, cumplir el contrato y no jugar un sólo partido. Tito Vilanova se arriesga a tener en su vestuario una manzana de la discordia que puede alterarle el equilibrio de la plantilla. Y la directiva conservará en casa una bomba de relojería que se le puede girar en contra si el portero sustituto no está a la altura de las circunstancias.
La responsabilida de Andoni Zubizarreta en este asunto es evidente. El director deportivo se supone que sabe más que los demás, que dispone información confidencial que le permite adelantarse a los acontecimientos y apagar fuegos antes de que se produzcan. Zubizarreta no ha sabido ver lo que se le venía encima y ahora el club sufre las consecuencias. La salida de Valdés será traumática y sin más explicación que quien tenía que haberla previsto no supo actuar de manera conveniente.
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